La llegada del horario de invierno está a la vuelta de la esquina. En la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre, los relojes deberán retrasarse una hora: cuando sean las 03:00, volverán a marcar las 02:00. Este ajuste permitirá dormir una hora más, aunque también traerá consigo tardes con menos luz natural.
El cambio se producirá mientras la posibilidad de acabar definitivamente con esta práctica continúa sin avances en la Unión Europea. Aunque España planteó el año pasado poner fin a los ajustes horarios en 2026, las diferencias entre los Estados miembros mantienen bloqueada la iniciativa.
La discusión tampoco está cerrada en el ámbito científico y social. Mientras dos expertos en física defienden que adaptar los relojes a las estaciones sigue teniendo sentido, la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) reclama mantener el horario de invierno durante todo el año.
Europa sigue sin una fecha para eliminar el cambio de hora
El Gobierno español trasladó a los ministros europeos de Transporte, Telecomunicaciones y Energía una propuesta para suprimir el cambio horario a partir de 2026. El Ejecutivo argumentó que esta práctica no consigue un ahorro energético relevante y puede tener efectos perjudiciales para la salud y la vida cotidiana.
Sin embargo, la eliminación del cambio de hora necesita el respaldo del Consejo de la Unión Europea, que representa a los gobiernos de los países miembros. Por ahora, no se ha concretado una nueva iniciativa que permita desbloquear el proceso.
El problema viene de lejos. En 2019, la Comisión Europea, presidida entonces por Jean-Claude Juncker, propuso poner fin a los cambios semestrales y permitir que cada Estado eligiera un horario permanente. Las discrepancias entre los países sobre qué opción adoptar terminaron dejando la propuesta en suspenso.
España justificó su posición por el apoyo ciudadano a la supresión del sistema, la ausencia de pruebas concluyentes sobre un ahorro energético sustancial y los posibles efectos negativos sobre el bienestar de la población.
A esta postura se sumó el comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, quien defendió acabar con los ajustes bianuales por las complicaciones que generan tanto en la sociedad como en la economía europea. No obstante, sus declaraciones no se han traducido en avances concretos.
Por qué algunos expertos defienden cambiar la hora
El debate no convence a todos por igual. Jorge Mira Pérez, físico de la Universidad de Santiago de Compostela, considera que el ajuste horario funciona como una herramienta para adaptar la organización social a los cambios de luz que se producen a lo largo del año.
En declaraciones a Europa Press, el investigador ha defendido que mantener un único horario durante los doce meses no sería la mejor solución para un país con diferencias estacionales importantes.
Para ilustrarlo, explica que, si España conservara el horario de invierno durante todo el año, en la zona de Levante podría amanecer entre las 05:00 y las 06:00 horas durante cuatro meses. Si, por el contrario, se mantuviera el horario de verano, el sol podría no salir hasta las 09:00 o las 10:00 horas durante ese mismo periodo.
Mira Pérez también pone en duda que la consulta europea de 2018 sobre la eliminación del cambio horario represente fielmente la opinión de los ciudadanos. Según señala, la iniciativa estuvo impulsada inicialmente por Finlandia y contó con la participación de menos del 1% de la población europea.
El físico defiende que el sistema actual tiene sentido en función de las características de cada territorio y considera que las diferencias entre los países deben tenerse en cuenta antes de tomar una decisión conjunta.
Las diferencias entre España y los países del norte de Europa
José María Martín Olalla, profesor de la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla, coincide en que no resulta sencillo establecer qué alternativa sería la más adecuada para toda la población.
El investigador considera comprensible que existan preferencias individuales por uno u otro horario, pero recuerda que España lleva décadas aplicando el cambio estacional y que las quejas sobre el sistema son, según su valoración, puntuales.
Martín Olalla sostiene que el ajuste tiene una utilidad en los países situados en latitudes donde las diferencias entre las estaciones son significativas. Por eso, cuestiona que todos los Estados miembros deban adoptar obligatoriamente la misma decisión.
A su juicio, las condiciones de España, Portugal, Malta o Grecia no son equivalentes a las de Finlandia o Suecia. Por ello, considera que las necesidades de los países nórdicos no deberían determinar automáticamente la política horaria del conjunto de la Unión Europea.
El profesor también aplica este razonamiento en sentido contrario: si España considera necesario mantener los cambios estacionales, eso tampoco significa que deba imponer su postura a otros Estados que prefieran eliminarlos.
ARHOE apuesta por el horario de invierno permanente
La Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles defiende una alternativa distinta. Su presidente de honor, César Martín, reclama acabar con los ajustes de marzo y octubre y conservar durante todo el año el horario que comienza este domingo 25 de octubre.
Desde la organización prefieren utilizar las expresiones «horario de marzo» y «horario de octubre» en lugar de horario de verano e invierno. Según explica Martín, asociar una de las opciones al verano puede influir en la percepción de los ciudadanos, al relacionarla con las vacaciones y el buen tiempo.
ARHOE considera que mantener el horario de octubre favorecería la salud, el descanso, la productividad laboral y el rendimiento escolar. La asociación defiende que esta alternativa permite mantener unos ritmos biológicos más estables y reclama al Parlamento Europeo que apruebe la supresión del cambio horario.
Martín sostiene, además, que el debate no debería reducirse a las preferencias personales y señala que las instituciones europeas y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico han cuestionado que el sistema produzca un ahorro energético significativo.
La asociación también advierte de que España utiliza un huso horario que, según su planteamiento, no se corresponde con su ubicación geográfica, lo que añadiría dificultades para ajustar los ritmos cotidianos a los ciclos naturales de luz y oscuridad.
Un nuevo cambio de hora sin una decisión definitiva
Por el momento, el ajuste de octubre se aplicará conforme al calendario previsto. La madrugada del 25 de octubre, los relojes pasarán de las 03:00 a las 02:00 horas, mientras la Unión Europea continúa sin una solución consensuada para poner fin a esta práctica.
La discusión enfrenta dos enfoques: quienes consideran necesario adaptar los horarios a las variaciones estacionales de luz y quienes apuestan por fijar una única referencia horaria durante todo el año. Hasta que los Estados miembros alcancen un acuerdo, España seguirá cambiando la hora dos veces al año.



