Cárcel Vieja programación

La Cárcel Vieja presenta una ambiciosa programación cultural para el primer semestre de 2026

El Centro de Cultura Contemporánea de Murcia, la Cárcel Vieja, ha dado a conocer su programación cultural para el primer semestre de 2026, una propuesta que consolida al espacio como uno de los principales laboratorios culturales del país. Bajo la premisa de que la contemporaneidad no es un estilo, sino una forma de habitar lo común, el centro despliega una agenda diversa que abarca música experimental, arte sonoro, conversaciones públicas, instalaciones, cine, videoarte, gastronomía, programación nocturna y pensamiento crítico.

La programación ha sido presentada por el concejal de Cultura e Identidad, Diego Avilés, quien ha subrayado que la Cárcel Vieja se reafirma como un espacio abierto, accesible, gratuito y poroso, con una estructura basada en diez líneas estables, 69 participantes y una sólida red de alianzas culturales.

Un centro en expansión y con proyecto de ciudad

La Cárcel Vieja afianza su identidad como centro de cultura contemporánea y anuncia además la ampliación de sus instalaciones gracias a la recuperación de la FASE 2.0, que permitirá aumentar los espacios dedicados a la creación y la programación cultural. Esta actuación se enmarca en el proyecto de ciudad impulsado por el alcalde José Ballesta.

El modelo se apoya en una programación coral que reúne artistas, intérpretes, comisarios, pensadores, mediadores culturales, escena musical y cultura gastronómica, junto a más de una veintena de colectivos, marcas y agentes culturales que sostienen el proyecto desde la comunidad.

Proyección internacional y mirada global

La temporada cuenta con una destacada dimensión internacional, con la participación de Italia, Portugal, Rusia y Suiza, además de España. Esta apertura se refleja también en las referencias culturales que conectan Murcia con Francia, Japón, China y Estados Unidos, desde Erik Satie o Ryuichi Sakamoto hasta el nuevo cine chino, el audiovisual independiente norteamericano o los imaginarios científicos de la NASA y la NOAA.

Uno de los ejes transversales de la programación es la amplia presencia de mujeres, con más de 25 creadoras y profesionales que protagonizan conciertos, ciclos de pensamiento, moda, cultura gastronómica, escena sonora y audiovisual. Nombres como Olalla Alemán, Alba Flores, Amber Kay, Ana Galván, Mónica de Miranda, Wendy Carlos, Concha Jerez o Pepa Villa, entre muchas otras, refuerzan una visión de la contemporaneidad plural, representativa y diversa.

MONOTON, el sonido como eje cultural

Uno de los pilares del semestre es MONOTON, una plataforma dedicada al arte sonoro y la escucha contemporánea, concebida como espacio de creación, divulgación y encuentro. El programa reivindica la escucha como acto cultural central y propone conciertos y experiencias sonoras que sitúan la música experimental como lenguaje del presente.

REENCUENTROS, la cultura como diálogo

La Cárcel Vieja consolida REENCUENTROS, un ciclo de conversaciones públicas que aborda temas como la fotografía, la arquitectura, la ilustración, el arte sonoro, la música independiente, la performance o la moda, desde una perspectiva intergeneracional y multidisciplinar. Siete encuentros entre enero y junio articulan este espacio de reflexión colectiva.

Instalaciones como experiencia y riesgo

La línea INSTALACIONES huye del concepto tradicional de exposición para entender la obra como acontecimiento irrepetible. En este marco, el centro incorpora la figura del comisario residente, con Pedro Medina al frente durante 2026 y 2027, garantizando continuidad, riesgo y coherencia curatorial.

El calendario incluye las instalaciones de MU-TANTES, Ángel Haro, Alejandro Sciaraffa y Mónica de Miranda, además de una gran colectiva internacional a finales de año bajo el título Everything is illuminated by the shadows of the past.

Cine, videoarte y escucha en espacios inesperados

La programación se completa con ciclos como [SIN_TÍTULO], dedicado al cine contemporáneo internacional; LO QUE SE MUEVE, un espacio estable de videoarte e imagen crítica; y NO-MUZAK, que convierte el ascensor del edificio en una instalación sonora curatorial que se renueva mensualmente.

La Cárcel Vieja incorpora la gastronomía como cultura a través de RAÍZ, un ciclo que entiende la cocina como pensamiento, identidad y vínculo con el territorio. A ello se suman ALTAVOZ!, como plataforma para amplificar proyectos externos, y CABINA ABIERTA, un ciclo de sesiones DJ que activa el patio como espacio de convivencia y escena electrónica.

El balance de 2025 confirma la consolidación del proyecto: más de 50 actividades, una asistencia mínima de 28.200 personas, paridad de género en los ciclos de conversación y una comunidad digital que supera los 42.000 seguidores. Cifras que avalan a la Cárcel Vieja como un proyecto cultural estable, reconocible y con vocación de referencia nacional.